Es un polímero sintético que se ha usado en el cuerpo de los seres humanos desde 1960 y como material de suturas médicas desde 1970. En medicina estética se utiliza como inductor de colágeno, actúa sutil y gradualmente con el tiempo. Se prepara hiperdiluido con agua bidestilada para evitar los acúmulos de cristales de ácido poliláctico. Lo utilizamos a nivel facial para mejorar la elasticidad y calidad de piel, sin aportar mucho volumen. En corporal los tratamientos efectuados en escote, glúteos, cara interna de brazos, muslos, rodillas o abdomen nos permite conseguir muy buenos resultados. El resultado final es una piel de apariencia más plena, tersa, vivaz y juvenil, con un efecto máximo obtenido entre cinco y seis meses después de la infiltración. Se requiere de varias infiltraciones para funcionar de manera óptima; lo normal es un seguimiento a las 8 semanas, con aproximadamente 2 a 3 sesiones y después un seguimiento anual. Los resultados pueden durar hasta dos años.